Ecos FILBO 2026 – Crónica
FEED YOUR HEAD
Por: Julián David Rincón Rivera (Colombia)
Correo electrónico: electrónico: rinconriverajulian@gmail.com
Al despertar, corro la persiana: Gris oscuro, gris oscuro. El día tiene un humor lento, pesado, húmedo y un poco desalentador. Llora en un silencio ligero que muchos ya saben durará todo el día. En las calles no pasa mucho: solo los carros y la gente de un lado a otro, persiguiendo el alma rutinaria que direcciona sus pasos.

Fotografía: Benoit Coquil, autor de ‘Cositas’ (Seix Barral). Un hongo se convierte en el eje de una historia que altera la normalidad y abre preguntas sobre lo que invade y transforma lo cotidiano / Michel Coquil / Seix Barral
De hongos solo tengo referencias, no experiencias. ¿Qué más da? Solo me basta sentarme tranquilamente en algún rincón olvidado y silencioso. Observar cómo cae la lluvia, esos hilos húmedos desprendidos del cielo y precipitándose al suelo por efectos de la gravedad. Se acumulan en algunos sectores, formando espejos de agua que reflejan el poder expansivo de su fuerza al chocar con el mundo de los mortales. Es fácil enterarse que la magia ocurre en todos lados. Mientras tanto, unos preparan café, otros caminan por los corredores, otros más se sientan a esperar la presentación que sigue en la programación. Los de overol arrastran enormes cubos de basura, alguno que otro baja las escaleras para ir a los baños.
¿Saben de qué color es el asfalto de este piso húmedo? Gris oscuro, gris oscuro.
Un grupo de niños uniformados se sientan cerca de donde estoy mirando llover. Hablan y ríen alegremente, indiferentes al estado del clima que no entiende de esa inocente ingenuidad. Los acompañan dos mujeres adultas, docentes encargadas. Una de ellas dice algo acerca de comida. Les informa a los niños que el almuerzo está listo. Es verdad, es hora de almorzar. Salgo de la feria. Camino unas cuantas calles. Llueve ligero, pasito, suavecito. Entro a un restaurante que descubrí por esos días en la feria. Corrientazo a quince quinientos. Sopa, bandeja y jugo. ¿Para qué más? En la mesa de al lado hay un hombre hablando por celular.
—Estoy aquí, estoy aquí.
Trata de indicarle a la otra persona en la línea dónde está almorzando. A los pocos minutos, una mujer baja de una camioneta color gris oscuro, gris oscuro.
“Cositas, bendiciones, angelitos…”
Benoit, en un tranquilo y apacible puesto de recuerdos, merchandising y maricaditas varias, encuentra una camiseta negra con el estampado de una viejita fumándose lo que parece ser un porro. Debajo de la imagen aparece un nombre: María Sabina. Benoit asume que es el nombre de la mujer. Debajo del nombre, en letra más pequeña, se lee la siguiente leyenda: “Sacerdotisa de los hongos mágicos”. Algo precisamente mágico ocurre con Benoit que vuelve volado a su Francia natal y empieza a investigar. Nadie sabe si compró la camiseta. Nadie sabe si se la llevó con él. Lo único cierto es que el origen de su libro surgió por una camiseta de María Sabina.
Benoit Coquil es un hombre de estatura promedio, menudo, joven, con una marcada barba y uno que otro arete decorativo en su oreja. Benoit es francés, pero habla como el putas español. Obviamente se le reconoce un acento poco usual, pero en términos generales, habla muy bien. Su español me genera envidia, pero de la buena. Me gustaría hablar francés como ese man habla español.
Nos habla de un banquero, vicepresidente de la J.P. Morgan, una de las entidades financieras más poderosas del mundo. Poder, dinero e influencia. Tal vez la razón por la que los ricos desarrollan hobbies tan raros y estrafalarios sea esa facilidad que su posición les otorga. Robert Gordon Wasson desarrolló una creciente curiosidad por las sustancias alucinógenas. La curiosidad es un arma poderosa. Puede llegar a vencer el miedo, las inseguridades y los límites. Para un hombre que prácticamente no tenía límites (dada su posición y poder), el desarrollo de su curiosidad es apenas un simple capricho que satisfacer. Guiado por esta curiosidad, conoce a una mujer de origen ruso también interesada e involucrada en las sustancias alucinógenas. Se hicieron pareja. Su curiosidad había encontrado un aliciente e impulso en esta mujer. Juntos, escucharon ciertas experiencias con hongos intoxicantes en México. Llamadas, investigaciones y averiguaciones los llevaron a dicho país. Allí es donde Wasson conoce a María Sabina, quien lo introduce en la experimentación ancestral de hongos alucinógenos. Wasson pasa un considerable periodo de tiempo con la sacerdotisa. Al finalizar todo su proceso de experimentación, Sabina establece un pacto con Wasson: no compartir con nadie su experiencia en México. Wasson, sorprendido y emocionado por la experiencia, no solo rompe el pacto. Comparte con propios y extraños su experiencia. No contento con ello, hace algunas declaraciones en una popular revista de la época. Este hecho propició un peregrinaje masivo de muchos aficionados de las experiencias psicodélicas a México. Aunque se desconocen las consecuencias de este acontecimiento, se dice que muchas personalidades acudieron con Sabina para experimentar con los hongos. Nombres como Walt Disney, Jim Morrinos, John Lennon, entre otros.
“Feed your head…”
Benoit, para gusto y complacencia del público, narra segmentos de su libro. Es muy agradable seguir a Benoit en su narración en voz alta. Existe una progresión marcada, clara e intencional que me agrada mucho. Con un ritmo ligero, acorde a las situaciones y eventos que va narrando. Se vale de escenas y momentos impulsados por emociones y sentimientos. Es un gusto escucharlo, más aún con ese acento diacrítico que me recuerda algunas entrevistas de Julio Cortázar. De igual manera, interactúa con diferentes técnicas narrativas. Atrevimiento que me parece muy acertado dada la temática del libro. Entonces, en estas dinámicas de experimentación, narra las consecuencias de la experimentación.
“Pedacitos de luna… alimento astral… Feed your head… Feed your head…”
Inmediatamente, suena en mi cabeza la canción de Paul Kalkbrenner, Feed your head: “Pastillas que nos hacen grandes, pastillas que nos encogen. Las pastillas de la vida cotidiana no sirven de nada. Alicia, seguramente, tiene la respuesta. Y recuerda lo que dice el lirón: Alimenta tu cabeza.”
Paul, en un día lluvioso alemán gris oscuro, gris oscuro, hasta el techo de Red Bull, tomó la canción White Rabbit de Jefferson Airplane. Sampleó la voz de Grace Slick y parte de la melodía, lo fusionó con su estructura instrumental electrónica y compuso Feed Your Head. Grace Slick, por su parte, vocalista de la banda Jefferson Airplane, escribió la canción White Rabbit tomando como referencia el libro de Lewis Carroll; Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas. Dicen que su ejercicio creativo estuvo acompañado y estimulado por algunos alucinógenos.
“¿Te he contado cuál es la definición de la locura?”
“La locura es hacer exactamente la misma mierda una y otra vez, y esperar que algo cambie. Es de locos…”
El mando de la consola emite vibraciones intermitentes. En la pantalla, Vaas Montenegro parece intenta intimidar a Jason Brody, el heroico protagonista del videojuego Far Cry 3. Vaas justifica su opinión. El tipo loco del videojuego no estaba tan loco como parecía. Es eso o es que son los locos los únicos capaces de entender realmente lo maníaco que es el mundo. Vaas termina su discurso preguntando, una vez más, la definición de locura. Termina empujando la piedra que manda a Jason por el acantilado, sumergiéndolo al fondo del mar. Mientras el videojuego carga la siguiente misión, en la pantalla aparece el siguiente texto:
“¿Cómo sabes que estoy loca?… Debes serlo, o no habrías venido aquí…”
La presentación del libro termina. Afuera, llueve a cantaros.
—Saben que estamos hablando de María Sabina —dice el moderador.
Antes de cerrar el evento, abren un espacio para las preguntas del público. Me acercó, tomó el micrófono. En primer lugar, le confieso a Benoit el vínculo de su narración con la canción de Paul Kalkbrenner. Explico la inspiración proveniente de la canción de Jefferson Airplane y como esta, a su vez, se inspiró en el libro de Lewis Carrol. Finalmente, comparto con él y el público las constantes referencias de este libro en el videojuego Far Cry 3, que también cuenta con múltiples referencias a hongos alucinógenos.
—Me parece fascinante…
Los constantes vínculos y enlaces que convergen en todas estas formas de arte. Uno podría seguir así, encadenando referencias alrededor de Alicia, los hongos alucinógenos y la creación artista. La relación entre el arte y las sustancias alucinógenas es clara e inevitable.
¿Qué grado de influencia e importancia tienen estas sustancias en el arte? Del mismo modo, ¿esto puede justificar, en alguna medida, el consumo?
Me hubiera gustado preguntarle a Benoir Coquil en su momento, pero no se me había ocurrido hasta ahora, que encontré todas las referencias ya mencionadas.
Todo el público cerró la presentación con un fuerte aplauso. Quería alimentar mi cabeza con las cositas de Benoit Coquil, pero ya me había gastado la plata en otros libros.
*ESCRITORES REBELDES – Medio acreditado para el cubrimiento de la FILBo 2026
JULIÁN DAVID RINCÓN RIVERA (COLOMBIA)
Columnista Escritores Rebeldes

Julián David Rincón Rivera, segundo de dos hijos, nacido en Bogotá, Colombia el 7 de abril de 1994. Profesional de Cultura Física, Deporte y Recreación.
Lector apasionado, escritor por elección, músico por diversión.
Cuenta con tres publicaciones antológicas con la editorial ITA, además de dos publicaciones en proceso, también de carácter antológico, con factor literario y la editorial mítico.
Con varias publicaciones en revistas de américa latina, encuentra en la escritura el mejor sustento para su vida.
Instagram: @relatero_literal
